Las palomas deambulan por las ciudades, adaptándose a sus entornos en constante cambio. Sin embargo, los cambios no se limitan solo a sus hábitats, sino que también afectan el comportamiento de las aves. Un estudio reciente revela que las palomas optan por vivir en un estado de incertidumbre en sus decisiones, reflejando una tendencia a vivir «al borde del caos». Estas aves, consideradas un modelo en el estudio del aprendizaje y el comportamiento, destacan una antigua ley sobre cómo aprenden los seres vivos, incluidos los humanos.
La ley del efecto: entre la constancia y la diversidad
Desde que Edward Thorndike la propuso en 1898, la ley del efecto se ha convertido en un principio fundamental en psicología. Esta ley establece que los seres vivos repiten conductas que conducen a recompensas. Pero además de aumentar la frecuencia de las conductas, se supone que las recompensas reducen la diversidad en la forma de realizar estas conductas con el tiempo.
Aunque los científicos han realizado numerosas pruebas para confirmar el efecto de las recompensas en la repetición de conductas, su impacto en la constancia no ha recibido la misma atención. Aquí es donde entran las palomas de la Universidad de Iowa, que han sido el foco de estudio del aprendizaje durante más de cincuenta años, y donde los científicos decidieron probar el efecto de las recompensas en la diversidad de conductas.
El experimento de los botones de colores
Los investigadores evaluaron el efecto de las recompensas en las palomas mediante la presentación de una serie de cinco botones de colores. Se permite a las palomas picotear cualquier botón en cualquier orden, pero con la condición de picotear cinco veces para obtener una recompensa. Según las teorías anteriores, los científicos esperaban que las palomas siguieran un patrón fijo para obtener la recompensa. Sin embargo, los resultados fueron contrarios a las expectativas, ya que las palomas continuaron variando sus patrones de picoteo.
El doctor Edward Wasserman, uno de los investigadores, afirmó que las palomas parecen resistirse a seguir un patrón fijo, lo que podría reflejar una ventaja evolutiva que ayuda a estas aves a adaptarse a los desafíos cambiantes de su entorno.
La diversidad como ventaja evolutiva
Los investigadores consideran que la tendencia de las palomas a la diversidad podría tener beneficios evolutivos, ya que puede ayudar a los seres vivos a adaptarse a nuevos desafíos. Este descubrimiento abre la puerta a estudiar si este fenómeno es común entre otras especies de animales y cómo el cerebro puede tomar decisiones conductuales durante el proceso de aprendizaje.
Según el profesor Aaron Blaisdell de la Universidad de California, quien no participó en el estudio, los resultados no fueron del todo sorprendentes, pero plantean muchas preguntas sobre los mecanismos neuronales que los científicos podrían explorar en el futuro.
Conclusión
El estudio del comportamiento de las palomas en la toma de decisiones es un punto de partida para comprender mejor cómo los seres vivos enfrentan sus entornos cambiantes. Mientras las palomas permanecen fieles a la diversidad, esto plantea preguntas sobre el funcionamiento del cerebro y su capacidad para aprender en condiciones inestables. Es evidente que las palomas ofrecen un modelo único para estudiar cómo las recompensas afectan las conductas, y podría tener amplias implicaciones para comprender el aprendizaje en otros seres vivos.