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Artemis 3 no aterrizará en la Luna: la gran prueba tendrá lugar cerca de la Tierra

En pocas palabras

La misión Artemis 3 no llevará astronautas a la superficie de la Luna. En cambio, probará cerca de la Tierra cómo se encuentran y trabajan juntas tres naves antes de que la NASA intente llevar personas a la Luna en 2028. La fecha del lanzamiento y la nave que realizará ese futuro viaje todavía no están decididas.

Una prueba en el espacio antes de arriesgarse a aterrizar

Entender la diferencia entre las dos misiones es clave para comprender el plan de la NASA. Según el diseño presentado, Artemis 3 no viajará a la superficie lunar: será una prueba tripulada en una órbita cercana a la Tierra. El objetivo posterior, como parte de Artemis 4, es llevar astronautas a una zona próxima al polo sur de la Luna en 2028, si los preparativos avanzan según lo previsto. Así, la tercera misión funcionará como un ensayo operativo a gran escala: ingenieros y astronautas comprobarán que las naves pueden acercarse, acoplarse y trabajar juntas antes de intentar operaciones más lejanas y complejas.

Este enfoque es importante porque la nave Orion y los módulos de aterrizaje tienen características distintas. Orion fue diseñada para viajar lejos de la Tierra, mientras que esta prueba se hará en una órbita terrestre, con condiciones térmicas diferentes. Jeremy Parsons, director del programa Artemis de la NASA, explicó que controlar la temperatura será uno de los aspectos que requerirán atención. Por eso, el plan contempla modificar la órbita de Orion después del lanzamiento. Esta etapa permitirá probar sus sistemas en condiciones reales de misión y, si la tripulación enfrenta algún problema, ofrecerá la posibilidad de regresar a la Tierra con mayor rapidez.

Tres cohetes para una sola campaña

El plan principal depende de tres vehículos de lanzamiento que despegarán desde la costa espacial de Florida: New Glenn, de Blue Origin; el Space Launch System (SLS), de la NASA; y Starship, de SpaceX. Esto significa que la misión no consistirá en un único lanzamiento que termine con la llegada de una tripulación a la órbita, sino en una serie de vuelos y encuentros que deberán coordinarse. Parsons describió la campaña como muy compleja, porque cada etapa dependerá de que las naves y los equipos que las operan estén listos.

Según el plan, New Glenn despegará primero y llevará el módulo de aterrizaje Blue Moon a una órbita terrestre baja. Después será el turno del SLS, que transportará a Orion y a los astronautas de Artemis 3: los astronautas de la NASA Randy Bresnik, Andre Douglas y Frank Rubio, y el astronauta de la Agencia Espacial Europea Luca Parmitano. Más adelante, tras realizar parte de las pruebas y operaciones orbitales, Starship será lanzada para acoplarse con Orion. Esta secuencia deja claro por qué la misión debe entenderse como una coordinación entre distintos sistemas y no como una simple prueba de una sola nave.

La trayectoria de Orion durante los primeros días

Orion no llegará de inmediato a su órbita operativa final. Primero, el SLS la colocará en una órbita muy alargada: su punto más cercano a la Tierra estará a 18 millas, es decir, 29 kilómetros, mientras que el más lejano llegará a 1122 millas, o 1806 kilómetros. Después, la nave realizará maniobras hasta alcanzar una altura de aproximadamente 345 millas, equivalentes a 555 kilómetros. Según Parsons, la elección de esta trayectoria está relacionada con la necesidad de gestionar las condiciones térmicas que rodean a una nave concebida originalmente para misiones al espacio profundo.

La tripulación pasará dos días revisando Orion y sus sistemas antes de iniciar el primer encuentro importante de la misión. Durante ese tiempo, no solo comprobará que la nave funcione: el equipo también deberá conocer con claridad su estado y preparar a los astronautas para las maniobras de acoplamiento. En una misión que involucra varias naves, tripuladas o diseñadas para transportar personas, observar cómo funciona cada sistema y cómo interactúan entre sí es parte esencial de la prueba.

Blue Moon será el primer módulo de aterrizaje en ponerse a prueba

Se espera que, el tercer día del viaje, Orion se encuentre con Blue Moon a una altura de aproximadamente 273 millas, o 439 kilómetros. Una vez acoplados, los astronautas abrirán la escotilla y entrarán en el módulo de aterrizaje. Allí probarán los sistemas de control ambiental y soporte vital, y comprobarán que la nave pueda mantener una presión de aire adecuada. El plan también incluye ensayar situaciones de emergencia, revisar el control coordinado de las dos naves y poner a prueba la preparación de los equipos en tierra para gestionar estas operaciones.

Estas actividades son importantes porque llevan las pruebas del diseño al uso real por parte de astronautas. Por ejemplo, no basta con que un sistema de soporte vital exista sobre el papel: debe proporcionar condiciones adecuadas para la tripulación durante el traslado y el trabajo a bordo. Los ejercicios de emergencia también permitirán que los equipos practiquen cómo responder dentro de la secuencia de la misión, en vez de descubrir por primera vez los límites de la coordinación entre las naves y el centro de control durante un intento de aterrizaje lunar.

Se prevé que las operaciones de la tripulación relacionadas con Blue Moon duren alrededor de dos días después del acoplamiento. Si esta etapa se desarrolla según lo planeado, Starship se lanzará aproximadamente el sexto día de la misión. Por lo tanto, la prueba de Blue Moon no se limitará a una maniobra breve de aproximación: incluirá la entrada de los astronautas en la nave y la revisión de su espacio interior y sus sistemas.

Un acoplamiento distinto con Starship

La etapa siguiente pondrá a prueba a otro participante del plan para llegar a la Luna. Starship, que intervendrá en el ensayo, es la etapa superior reutilizable del sistema de cohetes y mide 171 pies, es decir, unos 52 metros de largo. Está previsto que lleve en la parte delantera un mecanismo de acoplamiento especial y que se encuentre con Orion el octavo día, a una altura de aproximadamente 237 millas, o 381 kilómetros.

A diferencia de lo que ocurrirá con Blue Moon, los astronautas no entrarán en Starship durante este encuentro. El acoplamiento previsto durará unas dos horas y se centrará en observar cómo entran en contacto las dos naves y cómo intercambian fuerzas durante la aproximación y la unión, además de estudiar cómo pueden operar conjuntamente. Estos detalles podrían ser decisivos para las misiones posteriores: acoplar dos naves en el espacio no consiste solo en hacer que lleguen al mismo punto, sino que requiere movimientos controlados y coordinación entre las naves, la tripulación y los centros de control.

Realizar ambos encuentros durante una misma misión permitirá a los equipos de la NASA obtener datos sobre dos formas distintas de interactuar con Orion: una prueba más larga, que incluirá la entrada de la tripulación en Blue Moon, y otra más breve con Starship, sin que los astronautas entren en ella. Esto no determina de antemano cuál de las dos naves se usará para el próximo aterrizaje, pero dará a la agencia una base práctica para compararlas y evaluar su preparación.

¿Qué hará la tripulación después de las pruebas?

La misión no terminará justo después de que Orion se separe de Starship. Según el plan, la tripulación podría pasar entre seis y nueve días más antes de regresar a la Tierra. El viaje concluirá con un amerizaje, y los paracaídas reducirán la velocidad. La duración prevista inicialmente es de 14 días, aunque la misión podría extenderse hasta 17. Ese tiempo adicional permitirá realizar otras tareas, en lugar de limitarse a esperar el momento del regreso.

Entre las actividades de los astronautas estará evaluar los trajes de supervivencia, una prueba que no se realizó durante Artemis 2, la misión de diez días alrededor de la Luna en abril de 2026. El plan también incluye exámenes de salud detallados, experimentos científicos y demostraciones tecnológicas. Estas actividades ampliarán lo que la NASA podrá aprender del viaje: no solo sobre el comportamiento de las naves durante los acoplamientos, sino también sobre el desempeño de la tripulación y su equipo.

La idea general es aprovechar la cercanía de Orion a la Tierra para entrenar a los equipos en el trabajo conjunto y en la toma de decisiones en tiempo real durante una misión tripulada. Si algo falla, el regreso será relativamente más rápido que en una misión lejana a la Luna. Esto no significa que las pruebas estén libres de riesgos, pero sí que se realizarán en un entorno más cercano, donde será posible ganar experiencia antes de pasar a operaciones de aterrizaje que exigirán una coordinación más estrecha y dejarán menos margen para responder a imprevistos.

¿Qué nave aterrizará en la Luna durante Artemis 4?

La NASA todavía no ha decidido si Blue Moon o Starship realizará el aterrizaje tripulado de Artemis 4. La agencia quiere mantener abiertas ambas opciones y evitar descartar una de ellas antes de conocer los datos sobre su desempeño, su preparación y sus plazos. El administrador de la NASA, Jared Isaacman, dijo que la agencia quiere dar a los dos socios encargados de los módulos de aterrizaje la oportunidad de estar listos antes de llevar astronautas a una zona cercana al polo sur lunar en 2028. La decisión, añadió, deberá basarse en lo que indiquen los datos y el calendario.

Las dos naves no seguirán necesariamente la misma secuencia operativa. En el plan de Blue Origin, Orion se encontraría con Blue Moon en la órbita lunar. En la opción de SpaceX, es probable que Starship se acople a la cápsula de la NASA en órbita terrestre y luego la impulse en dirección a la Luna. Por eso, la decisión no dependerá únicamente de cuál módulo de aterrizaje se elija, sino también de cómo se repartirán las distintas etapas del viaje y dónde se encontrarán las naves.

Parsons señaló, sin embargo, que ambos proveedores planean realizar misiones de aterrizaje lunar en 2028, sin importar cuál de ellos avance primero. Si esos planes se concretan, el regreso de seres humanos a la superficie lunar representará un gran avance respecto del último alunizaje tripulado, el de Apollo 17, en 1972. Pero que existan planes no significa que la misión esté garantizada: la preparación real dependerá de los resultados de las pruebas y del progreso en el desarrollo de los sistemas.

Una fecha tentativa y un posible retraso

La NASA tiene como objetivo lanzar Artemis 3 en el verano de 2027, el verano siguiente al anuncio de octubre de 2026. Sin embargo, cumplir ese plazo podría ser difícil. El mes anterior, un memorando interno había indicado que la misión llevaba un retraso de cerca de 90 días respecto del calendario. Esto significa que habrá que seguir de cerca la fecha prevista; no quiere decir que el lanzamiento ya tenga una fecha definitiva ni que el retraso no pueda cambiar.

Entre los desafíos mencionados por Parsons están los problemas en las cadenas de suministro de los módulos de aterrizaje. La misión depende de que estén listas las naves que desarrollan dos empresas, además del SLS y Orion, y de que puedan coordinarse los lanzamientos y acoplamientos. Los responsables de la NASA expresaron confianza en que podrán resolver los obstáculos, pero las declaraciones optimistas no eliminan la necesidad de completar el trabajo técnico y logístico antes de fijar la fecha del viaje.

El plan presentado es importante porque muestra con detalle cómo quiere la NASA convertir la cooperación entre distintas naves en experiencia útil para una misión lunar posterior. Sin embargo, el éxito de Artemis 3 no se medirá únicamente por la llegada de las naves a la órbita o por el hecho de que se acoplen. También dependerá de lo que las pruebas revelen sobre el soporte vital, el control térmico, la gestión de las naves y la capacidad de los equipos para responder a distintas situaciones. Esos resultados ayudarán a definir con mayor claridad el camino hacia un aterrizaje en 2028.

Conclusión

Artemis 3 pondrá a prueba a una tripulación en órbita terrestre antes de que la NASA intente devolver a seres humanos a la superficie lunar. En el plan actual, New Glenn lanzará Blue Moon, el SLS llevará a la tripulación de Orion y, más adelante, Orion se acoplará primero con Blue Moon y luego con Starship; cada encuentro probará aspectos distintos. La misión durará 14 días y podría extenderse hasta 17, con el objetivo de reducir los riesgos de Artemis 4, prevista para 2028. Pero la elección del módulo de aterrizaje y la fecha de lanzamiento, prevista para el verano de 2027 y retrasada cerca de 90 días según un memorando interno, dependerán de los resultados de las pruebas y de que se resuelvan los problemas de suministro y calendario.