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Una muerte por H5N1 en Washington vuelve a poner bajo la lupa las granjas lecheras

En pocas palabras

Una persona murió en el estado de Washington después de contraer gripe aviar tras exponerse a animales enfermos en una granja lechera. Las autoridades dicen que no se conoce ningún contagio de una persona a otra y que el riesgo para la población en general sigue siendo bajo. Aun así, quienes trabajan con animales enfermos o muertos deben tomar precauciones.

La muerte comunicada en el condado de Yakima, en el estado de Washington, vuelve a poner el foco en la propagación de la gripe aviar más allá de las aves y en su vínculo con los rebaños de vacas lecheras. La persona fallecida tenía problemas de salud previos y estuvo expuesta al virus en una granja con ganado infectado. Luego tuvo que ser hospitalizada y murió el domingo. Las autoridades locales no divulgaron más detalles sobre su identidad ni sobre su estado de salud.

Una muerte vinculada a la exposición en una granja lechera

Las autoridades sanitarias del condado de Yakima confirmaron que la persona fallecida vivía en el condado. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) identificaron el virus causante de la infección como H5N1. Es la primera muerte en Estados Unidos por complicaciones de la gripe aviar en un año, aunque no es la primera registrada en el país desde que el virus se convirtió en un motivo de preocupación para la salud pública en 2024.

La información disponible permite saber dónde se produjo la exposición, pero no explica con precisión cómo ocurrió. La infección se vinculó con el contacto o la exposición en una granja lechera donde había ganado infectado, y la persona tenía problemas de salud previos. Los datos publicados no especifican cuáles eran esas afecciones, cuánto tiempo estuvo hospitalizada ni en qué circunstancias se produjo la exposición dentro de la granja. Por eso, no es posible deducir más detalles sobre la persona ni sobre la intensidad de su exposición a partir de la información divulgada.

El caso reúne tres aspectos que las autoridades sanitarias siguen de cerca: la propagación del virus entre animales, la aparición de infecciones humanas después de exposiciones en entornos de trabajo agrícola y un desenlace grave en una persona infectada. Sin embargo, una sola muerte no basta para determinar la probabilidad de que otras personas tengan un desenlace similar. Tampoco modifica automáticamente la evaluación del riesgo general que han comunicado los CDC.

Vacas infectadas y una vigilancia más amplia

Las autoridades del condado informaron que recientemente se confirmó la infección por H5N1 en 33 rebaños de vacas lecheras. La presencia del virus en varios rebaños significa que no se trata de un caso aislado en un animal y que es necesario mantener la vigilancia en las granjas donde se detecta la infección. Los contagios en animales aumentan las oportunidades de exposición para quienes trabajan en esos lugares o se acercan al ganado infectado. Por eso, el entorno de las granjas se ha convertido en un punto central del seguimiento de este episodio.

Según funcionarios del condado, tres infecciones humanas estuvieron vinculadas a la exposición en una granja lechera. El Departamento de Salud del condado de Yakima trabaja con el Departamento de Salud del estado para identificar a las personas que tuvieron contacto cercano con las personas infectadas y vigilar si presentan síntomas. Esta medida no significa que esos contactos estén enfermos: sirve para detectar posibles señales de salud después de una exposición y comunicarse con quienes quizá necesiten orientación o una evaluación de las autoridades competentes.

El seguimiento de los contactos ayuda a las autoridades a entender mejor cómo pudo ocurrir la exposición: quién estuvo cerca de la persona infectada, en qué circunstancias y si alguien presentó síntomas después. También permite actuar con rapidez si hace falta, sin dar por sentado que hubo contagio entre personas. En este caso, las autoridades sanitarias siguen diciendo que no se conoce una propagación de persona a persona. Por eso, es importante distinguir entre vigilar a quienes tuvieron contacto con una persona infectada y contar con pruebas de que el virus se transmitió entre ellos.

¿Qué muestran las cifras de casos en Estados Unidos?

Desde comienzos de 2024, se han notificado más de 70 infecciones humanas de gripe aviar en Estados Unidos, según los CDC. La cifra confirma que las personas se han expuesto al virus durante el periodo en que este se ha propagado entre animales, pero no significa que las infecciones humanas suelan transmitirse de una persona a otra. La agencia ha calificado de bajo el riesgo para la población general y ha señalado que no se conoce ningún contagio de persona a persona.

Antes de la muerte ocurrida en Washington, se habían registrado otras dos muertes vinculadas a la gripe aviar desde que el tema pasó a ser una preocupación de salud pública nacional en 2024. En enero de 2025 se anunció la muerte de una persona mayor en Luisiana, que había contraído una variante del virus llamada H5N1. En noviembre de 2025 murió una persona en el estado de Washington por una variante menos común, conocida como H5N5. El caso más reciente también corresponde al virus H5N1 y suma una nueva muerte al registro de muertes en Estados Unidos mencionado en los informes.

Esta comparación ayuda a poner la noticia en contexto, pero no significa que los distintos subtipos del virus sean iguales. Las tres muertes se vincularon con virus de la gripe aviar, pero una de las variantes fue identificada como H5N5, mientras que las otras dos correspondieron a H5N1. La información disponible no permite comparar la gravedad de los virus ni determinar por qué las consecuencias fueron distintas para las tres personas. Por lo tanto, conviene limitarse a lo que las autoridades sanitarias han comunicado sobre cada caso.

El análisis del virus no detectó cambios preocupantes

Los CDC analizaron la secuencia genética del virus detectado en la persona que murió en Washington. El lunes, un portavoz de la agencia dijo que el análisis no detectó cambios que facilitaran la propagación del virus entre personas ni que aumentaran la gravedad de la enfermedad. El resultado corresponde a la muestra analizada y es un dato importante para evaluar el caso, pero no significa que el virus no pueda cambiar en el futuro ni que ya no sea necesario vigilarlo.

La secuencia genética es el material hereditario del virus y puede examinarse para buscar diferencias que ayuden a comprender sus características. En este caso, la agencia destacó que no encontró cambios del tipo que podrían aumentar la facilidad de propagación o causar una enfermedad más grave. Por lo tanto, el análisis comunicado no indica que, en este episodio, el virus haya adquirido una nueva capacidad para transmitirse fácilmente entre seres humanos.

Aun así, que no se hayan detectado esos cambios en la muestra no elimina los riesgos de la exposición directa a animales infectados. La evaluación general de la agencia distingue entre el riesgo para la población en conjunto, que considera bajo, y la posibilidad de exposición de trabajadores agrícolas y otras personas que se acercan a aves o animales enfermos. En ese sentido, el resultado del análisis no debe entenderse como una garantía para cada persona, sino como una pieza de un panorama más amplio que incluye datos del virus, casos de exposición y vigilancia de las infecciones.

¿Por qué las granjas están en el centro de la atención?

El virus H5N1 se ha propagado ampliamente entre aves silvestres y aves de corral, y durante varios años también ha llegado a vacas y otros animales. La preocupación sanitaria aumentó a comienzos de 2024, cuando la infección empezó a extenderse entre el ganado en Estados Unidos. La presencia del virus en distintos entornos aumenta las oportunidades de exposición humana, según han explicado las autoridades sanitarias. La preocupación es mayor cuando la exposición ocurre en un lugar donde se ha confirmado la infección de animales.

Las posibilidades de exposición no son iguales para todas las personas. Quienes trabajan en granjas o tienen contacto directo con animales enfermos están más expuestos que la población general. Esto no significa que todo contacto vaya a causar una infección, sino que explica por qué las recomendaciones se centran en las personas que tocan animales o manipulan aves muertas. Este grupo requiere especial atención en Washington, donde se han notificado infecciones en rebaños lecheros y tres casos humanos vinculados a la exposición en una granja.

También es importante diferenciar la presencia del virus en animales de su transmisión entre personas. La propagación del H5N1 entre distintas especies animales amplía las oportunidades de exposición, pero por sí sola no demuestra que el virus se transmita entre seres humanos. Según la información disponible, no se conoce ningún contagio de una persona a otra y la agencia federal considera bajo el riesgo para la población general. Por eso, las autoridades abordan la situación desde dos frentes a la vez: reducir la exposición a animales infectados y vigilar cualquier novedad que pueda cambiar lo que se sabe sobre la propagación del virus.

Cómo protegerse al acercarse a aves y otros animales

Las autoridades siguen recomendando que las personas que trabajan con aves enfermas o muertas tomen las precauciones adecuadas. Entre las medidas indicadas están usar protección para la respiración y los ojos, y ponerse guantes al manipular aves de corral. Estas recomendaciones buscan reducir el contacto directo en situaciones en las que podría producirse una exposición; no pretenden generar preocupación entre quienes no tienen contacto con animales infectados.

Seguir estas precauciones es especialmente importante para quienes trabajan en granjas, porque las tareas que realizan pueden ponerlos en contacto más estrecho con los animales y con el entorno en el que viven. A la vez, que el riesgo general se considere bajo no elimina la necesidad de tomar medidas de protección en el trabajo. Y recomendar el uso de protección no significa que el virus se transmita fácilmente entre las personas de la comunidad. Ambos mensajes se complementan: no se conoce la transmisión entre seres humanos, pero quienes están expuestos a animales enfermos o muertos deben reducir el contacto directo y mantener las medidas de protección.

La prevención también incluye vigilar a los contactos después de que se detecta un caso humano. En el condado de Yakima, las autoridades sanitarias locales y estatales trabajan para localizar a las personas que estuvieron en contacto estrecho con las personas infectadas y observar si presentan síntomas. Este seguimiento permite atender a quienes podrían haber estado expuestos, sin suponer que todos los contactos están enfermos ni que la infección pasa automáticamente de una persona a otra.

Conclusión

Una persona que vivía en el condado de Yakima, en el estado de Washington, murió después de contraer el virus H5N1 de la gripe aviar tras exponerse en una granja lechera. Es la primera muerte en Estados Unidos vinculada a la enfermedad en un año. La persona tenía problemas de salud previos y los CDC señalaron que el análisis del virus no encontró cambios que facilitaran su transmisión ni que aumentaran su capacidad para causar una enfermedad grave. Las autoridades siguen diciendo que no se conoce la transmisión entre personas y que el riesgo para la población general es bajo.

Sin embargo, la detección reciente del virus en 33 rebaños del condado y la relación entre tres infecciones humanas y la exposición en una granja lechera explican por qué continúan la vigilancia sanitaria, la identificación de contactos y las recomendaciones de protección para quienes trabajan con animales enfermos o muertos. Desde comienzos de 2024 se han notificado más de 70 infecciones humanas en Estados Unidos. También se habían registrado dos muertes: una en Luisiana, en enero de 2025, por H5N1, y otra en Washington, en noviembre de 2025, por H5N5. La conclusión práctica es que un riesgo bajo para la población general no elimina la importancia de actuar con precaución en los lugares de exposición ni la necesidad de seguir vigilando el virus y los casos relacionados con él.