Saltar al contenido

¿Cómo recuerda una mosca de la fruta? El asombroso cerebro de estos insectos

En pocas palabras

Los científicos han descubierto cómo el cerebro de la mosca de la fruta puede recordar olores incluso después de que desaparecen. Esto podría ayudarnos a entender mejor la memoria humana. La investigación revela que las moscas usan un tipo especial de células cerebrales para mantener estas memorias a corto plazo.

Descubrimiento sobre la memoria de las moscas

Investigadores de la Universidad de Nueva York han desvelado una nueva forma en que el cerebro de la mosca de la fruta retiene memorias a corto plazo, incluso después de que el estímulo que las originó desaparece. Este hallazgo podría abrir nuevas puertas para comprender cómo funciona la memoria en los seres humanos.

La red de atracción dividida

En lugar de depender de un ciclo continuo de retroalimentación, el cerebro de la mosca utiliza una «red de atracción dividida». Esta red permite que el contenido y el tiempo de la memoria permanezcan separados hasta que se levanta una puerta inhibidora, lo que evita que el cerebro se pierda en repeticiones interminables.

Funcionamiento de las células PFG y hΔK

El cerebro de la mosca de la fruta, compuesto por unas 200,000 neuronas, es ideal para estudiar circuitos neuronales complejos. Las células PFG reciben información direccional de un sistema de brújula interna, mientras que las células hΔK controlan el momento en que se forma la memoria. Una puerta inhibidora normalmente impide la comunicación entre estas células, pero se abre cuando hay un estímulo olfativo.

Aplicaciones futuras

La doctora Katherine Nagel y su equipo investigan cómo esta red funciona a largo plazo y qué neurotransmisores abren y cierran la puerta de comunicación. Comprender esta dinámica podría ayudar a tratar trastornos como el TDAH, la esquizofrenia y la demencia.

Conclusión

Los descubrimientos de la Universidad de Nueva York son un paso importante para entender la memoria en el cerebro. Estudiando a la mosca de la fruta, podemos descubrir cómo nuestros cerebros retienen información eficientemente, lo que podría abrir nuevas vías para tratar trastornos neurológicos.