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De cuatro a nueve plantas: la apuesta de Lonza por fabricar los tratamientos del futuro

En pocas palabras

Lonza quiere comprar varias plantas de Merck en Estados Unidos para ampliar su capacidad de fabricar medicamentos y atender a más clientes. La operación sumaría instalaciones y alrededor de 1.100 empleados, pero aún debe cumplir ciertas condiciones y no se cerraría hasta mediados de 2027. El plan podría impulsar el crecimiento de Lonza, aunque sus beneficios dependerán de cómo integre y desarrolle las plantas.

Una red más amplia y un equipo más numeroso en Estados Unidos

La compañía suiza Lonza planea ampliar su presencia en el desarrollo y la fabricación de medicamentos para otras empresas mediante la compra de un grupo de instalaciones de la alemana Merck. El acuerdo no consiste únicamente en adquirir edificios y equipos: las plantas incluyen capacidades en áreas como los conjugados de fármacos y anticuerpos, la producción de vectores empleados en algunas terapias génicas y celulares, y distintas tecnologías para administrar medicamentos. Si la operación se concreta, será un paso más en la transformación de Lonza en una empresa dedicada por completo a prestar servicios de desarrollo y fabricación a compañías farmacéuticas y biotecnológicas.

Según los términos anunciados, Lonza pasaría de tener cuatro plantas en Estados Unidos a contar con nueve, es decir, más del doble. La compañía prevé incorporar a unos 1.100 empleados de las instalaciones que comprará. Esto equivaldría a un aumento cercano al 25 % de su plantilla estadounidense y elevaría a más de 6.000 el total de trabajadores de Lonza en el país.

La expansión importa porque la fabricación de medicamentos por contrato no suele limitarse a producir un solo lote. Por lo general, los clientes necesitan un socio capaz de acompañar un producto desde su desarrollo y las pruebas clínicas hasta la fabricación comercial. También requieren experiencia e instalaciones especializadas, cuyas funciones pueden cambiar a medida que el tratamiento avanza hacia un uso más amplio. Lonza apuesta, por tanto, a que la combinación de equipos y capacidad industrial la acercará a sus clientes y le permitirá atender proyectos farmacéuticos en distintas etapas.

Las empresas sitúan el valor del acuerdo en un rango de 100 millones a 500 millones de francos suizos, equivalentes a unos 121,6 millones y 608,2 millones de dólares, respectivamente. No han divulgado un precio definitivo: describieron el monto como una cifra de cientos de millones de francos suizos, en el tramo bajo o medio de ese rango. Lonza financiará la compra con efectivo disponible y líneas de crédito ya existentes. Además, señaló que espera mantener su calificación crediticia BBB+.

Instalaciones para tratamientos especializados

Las actividades anunciadas se reparten entre plantas estadounidenses con distintas especialidades. En San Luis, Misuri, hay capacidad para producir conjugados biofarmacéuticos: una categoría que incluye unir moléculas terapéuticas con componentes biológicos para dirigirlas a un objetivo o facilitar su administración. Madison y Verona, en Wisconsin, cuentan con experiencia en la fabricación de enlazadores y cargas farmacológicas de alta potencia. Son componentes que requieren un control preciso durante la producción y la manipulación.

En Carlsbad, California, las capacidades incluyen soluciones integrales para vectores virales y opciones de llenado aséptico. Algunos tratamientos celulares y génicos utilizan vectores virales para introducir material genético en las células. Por su parte, la planta de Indianápolis ofrece soluciones para nanopartículas lipídicas, liposomas y proteínas unidas a polietilenglicol, además de capacidades de llenado aséptico. Estas tecnologías permiten preparar distintos sistemas para transportar sustancias terapéuticas o mejorar sus propiedades.

Hay una diferencia en el recuento de las instalaciones que conviene tener en cuenta. El anuncio describe la compra como una operación que abarca cinco plantas; también se llega a cinco si Madison y Verona se cuentan por separado. Sin embargo, en otros pasajes, las estimaciones de ingresos y las previsiones operativas se refieren a cuatro plantas. Por eso, es mejor conservar ambas cifras tal como aparecen, sin suponer que las instalaciones incluidas en la estimación financiera se cuentan igual que las ubicaciones geográficas mencionadas.

Lonza calcula que las instalaciones incluidas en su estimación generarán ventas de unos 250 millones de francos suizos, cerca de 304 millones de dólares. Se prevé que su margen de ganancias básicas antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización sea inferior al del grupo. Aun así, la empresa describió el efecto sobre sus resultados generales como no significativo. La apuesta va más allá de los ingresos que aporten las plantas al momento de la compra: Lonza considera que la capacidad disponible y el espacio para ampliar las operaciones permitirán un crecimiento rentable, una vez que las integre y realice inversiones acordes con la demanda.

¿Por qué quiere expandirse Lonza?

La operación forma parte de una expansión sostenida en Estados Unidos. En 2024, Lonza compró por 1,2 mil millones de dólares una gran planta de fabricación de productos biológicos en Vacaville, California. Genentech, filial de la empresa vendedora, había construido las instalaciones. En septiembre, Lonza también anunció que planea crear una planta de secado por aspersión a escala comercial en Bend, Oregón, con el objetivo de desarrollar una gran capacidad estadounidense en este tipo de fabricación.

Estas medidas encajan con el propósito de Lonza de concentrarse en los servicios de desarrollo y fabricación por contrato, en lugar de repartir su actividad entre otros negocios. También en septiembre, la empresa elevó su objetivo de crecimiento orgánico —el aumento de las ventas de sus actividades existentes, sin contar el efecto de las variaciones cambiarias— a un rango bajo de dos dígitos: entre el 10 % y el 13 %. Además, señaló que busca que las ganancias básicas antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización crezcan más que las ventas.

Para 2026, Lonza mantuvo las previsiones que había mejorado durante el verano: un crecimiento de las ventas de entre el 11 % y el 12 % a tipos de cambio constantes y un margen de ganancias básicas de entre el 33 % y el 34 %. También reiteró que las fluctuaciones cambiarias reducirían el crecimiento de las ventas del año en alrededor de un 2 % a un 3 %. El mes anterior, la compañía había dicho que los resultados del tercer trimestre avanzaban de acuerdo con sus expectativas, aunque en esa declaración no publicó cifras detalladas.

Entre sus metas a mediano plazo, Lonza aspira a alcanzar un margen de ganancias básicas cercano al 40 % y a elevar el rendimiento del capital invertido a entre dos y tres veces el costo promedio ponderado del capital a partir de 2026. También quiere mejorar con el tiempo la proporción de sus ganancias que convierte en flujo de caja libre. En ese contexto, el acuerdo parece una forma de sumar actividades de fabricación que podrían diversificar las fuentes de crecimiento, no solo de aumentar el número de plantas.

La lógica de quien compra y de quien vende

Lonza presenta el acuerdo como parte de su estrategia conocida como «One Lonza», un modelo que busca reunir las capacidades de la empresa en una estructura conectada para operar y crecer. La visión se apoya en cinco elementos: equipos de alto rendimiento; un entorno científico, tecnológico y digital avanzado; relaciones sólidas con los clientes; una ejecución integrada, de principio a fin; y la capacidad de incorporar nuevas inversiones y sumarlas a las actividades existentes. Desde esa perspectiva, la empresa espera que la integración de los equipos y la experiencia de las plantas permita ofrecer servicios de desarrollo y fabricación más coordinados.

Merck, por su parte, considera que la venta de su actividad de fabricación por contrato le permitirá concentrar sus inversiones en el negocio de ciencias de la vida y fortalecer su posición científica. Las instalaciones pasarán a una compañía que, a su juicio, puede ofrecerles una plataforma adecuada para seguir creciendo. Merck afirmó que sus equipos construyeron una sólida base de experiencia y compromiso, y que Lonza está en condiciones de desarrollarla en la próxima etapa. En mayo, la empresa había presentado una estrategia más amplia para generar valor y crecimiento sostenibles, combinando biología, química, física, datos e inteligencia artificial, y buscando mejorar la integración interna para acelerar y ampliar su trabajo.

El negocio de ciencias de la vida de Merck es amplio: incluye consumibles, tecnologías y servicios para compañías farmacéuticas y biotecnológicas, así como para organizaciones de fabricación por contrato, desde el descubrimiento hasta la producción. Durante el primer semestre de 2026, las ventas de esta división fueron de 4.677 mil millones de euros, o 5.236 mil millones de dólares, un 4,3 % más que los 4.485 mil millones de euros —5.022 mil millones de dólares— del mismo periodo de 2025. Solo en el segundo trimestre, las ventas alcanzaron 2.412 mil millones de euros, o 2.701 mil millones de dólares, frente a 2.267 mil millones de euros, o 2.538 mil millones de dólares, en el segundo trimestre de 2025. Eso representa un crecimiento del 6,4 %.

Un retorno que se espera a lo largo de varios años

Lonza no espera que las plantas adquiridas alcancen de inmediato el nivel de rentabilidad del grupo. En cambio, presentó una proyección que se extiende hasta mediados de la década de 2030: para entonces, espera que las ventas lleguen a su punto máximo y que el margen se aproxime al que prevé para el grupo en el futuro. El resultado dependerá de varios factores, entre ellos el ritmo de crecimiento de la demanda, el éxito de la integración de los equipos y las operaciones, las inversiones adicionales que puedan necesitar las instalaciones y la capacidad de los clientes para llevar sus proyectos desde el desarrollo hasta la fabricación comercial.

La compañía sostiene que las instalaciones se beneficiarán de su enfoque especializado en la fabricación por contrato y que evaluará posibles inversiones adicionales según evolucionen las necesidades del mercado. Sin embargo, como el margen actual de estas plantas es inferior al promedio de Lonza, la integración por sí sola no bastará para cumplir las metas financieras. Harán falta crecimiento operativo, mejoras graduales de eficiencia y un mejor aprovechamiento de la capacidad existente. Por eso, el «crecimiento rentable» es parte de un plan de largo plazo, no un resultado garantizado al cerrar la operación.

El cierre del acuerdo está previsto para mediados de 2027, una vez que se cumplan las condiciones habituales para completar una transacción de este tipo. Según Lonza, esto no cambiará su plan anunciado de recomprar acciones después de vender su unidad de cápsulas e ingredientes para la salud. En marzo, la empresa anunció que vendería esa unidad a Lone Star por 2,3 mil millones de francos suizos, cerca de 2.797 mil millones de dólares, y que esperaba cerrar la venta antes de finalizar el año. También indicó que la compra de las plantas de Merck no afectaría al programa de recompra previsto.

Estos detalles muestran que el acuerdo forma parte de una reorganización más amplia de la cartera de Lonza: vender una actividad, ampliar otra y dirigir capital a instalaciones que, según la empresa, responden a una demanda creciente de tecnologías especializadas. En septiembre, Lonza encabezó la lista anual de GEN de las diez principales empresas de desarrollo y fabricación por contrato. La clasificación se basó en sus ingresos de 2025, que fueron de 6.531 mil millones de francos suizos. Esa cifra equivalía a 8.053 mil millones de dólares según el tipo de cambio utilizado entonces, o a 7.944 mil millones de dólares según el tipo de cambio más reciente citado en el informe.

Merck tenía previsto anunciar sus resultados del tercer trimestre el 12 de noviembre. Las fechas y los resultados financieros ayudan a situar el acuerdo en el contexto de las actividades de ambas empresas, pero no alteran su esencia: Lonza amplía su capacidad de fabricación en Estados Unidos, mientras Merck reorganiza su cartera y las instalaciones especializadas pasan a un nuevo propietario que planea desarrollarlas. La prueba decisiva será si la combinación convierte las capacidades existentes en crecimiento sostenido y en un suministro confiable para los clientes.

Conclusión

La compra de las instalaciones de Merck permitiría a Lonza ampliar de cuatro a nueve sus plantas en Estados Unidos, incorporar a unos 1.100 empleados y sumar capacidades para fabricar conjugados biofarmacéuticos, vectores virales y sistemas de administración de medicamentos. Los ingresos asociados a las plantas se estiman en unos 250 millones de francos suizos, mientras que el valor anunciado de la operación se sitúa entre 100 millones y 500 millones. El cierre no se espera antes de mediados de 2027 y alcanzar la rentabilidad prevista requerirá años de integración, inversión y adaptación a la demanda. En definitiva, Lonza apuesta a que una mayor cercanía con sus clientes y una oferta más especializada fortalecerán su posición en la fabricación de tratamientos avanzados.