Es bien sabido que el cuerpo cambia con la edad, y uno de los cambios más notorios es la acumulación de grasa en el área abdominal. Pero, ¿por qué sucede esto? Científicos del Centro de Investigación City of Hope han hecho un descubrimiento que podría explicar este fenómeno de manera más profunda. Han identificado un nuevo tipo de células madre que juega un papel crucial en la formación de nuevas células grasas, lo que podría abrir la puerta a nuevas estrategias para mejorar la salud a medida que envejecemos.
Descubrimiento de nuevas células madre
El estudio comenzó examinando el tejido adiposo blanco, que es el principal tejido de almacenamiento de grasa en el cuerpo. Se sabía que las células grasas existentes aumentan de tamaño con la edad, pero los investigadores sospechaban que había otro proceso que impulsaba la acumulación de grasa alrededor del abdomen: la formación de nuevas células grasas por completo.
Los científicos estudiaron ciertas células madre llamadas células progenitoras adiposas (APCs), que actúan como precursores que pueden madurar y convertirse en células grasas completas. Los experimentos mostraron que estas células, cuando se transfirieron de ratones viejos a ratones jóvenes, produjeron una gran cantidad de nuevas células grasas, lo que demuestra que la capacidad de producir grasa estaba vinculada a las células madre en sí mismas y no a la edad del animal receptor.
Procesos moleculares detrás de la formación de grasa
Para probar la hipótesis más a fondo, los investigadores utilizaron la técnica de secuenciación de ARN de célula única para examinar la actividad genética en células individuales. Los resultados mostraron que las células progenitoras adiposas estaban relativamente inactivas en ratones jóvenes, pero se volvían extremadamente activas en ratones de mediana edad, lo que conducía a la producción de un gran número de nuevas células grasas.
Los investigadores también descubrieron que algunas de estas células se transformaban en un nuevo tipo de célula madre llamada células adiposas comprometidas asociadas a la edad (CP-As), que demostraron ser efectivas en la producción de nuevas células grasas, lo que explica el aumento de grasa en ratones envejecidos.
Impacto de las señales LIFR en la formación de grasa
Los investigadores encontraron que una vía de señalización conocida como receptor del factor inhibidor de leucemia (LIFR) desempeña un papel clave en la promoción de la proliferación y desarrollo de las células adiposas CP-As en células grasas. Mientras que los ratones jóvenes no necesitan esta señal para producir grasa, los ratones mayores dependen en gran medida de ella.
Similitudes con los humanos
Para asegurarse de que los resultados pudieran aplicarse a los humanos, el equipo analizó muestras de tejido humano de personas de diferentes edades. Se encontraron células similares a las descubiertas en ratones, y estaban presentes en mayor número en los tejidos de individuos de mediana edad, lo que sugiere que un proceso biológico similar podría ocurrir también en los humanos.
Conclusión
El descubrimiento de las células adiposas comprometidas asociadas a la edad ofrece un objetivo prometedor para futuros tratamientos contra la obesidad relacionada con la edad. Aunque este campo necesita más investigación, comprender el papel de estas células en los trastornos metabólicos y cómo surgen podría conducir a nuevas soluciones médicas para mejorar la salud y la longevidad.