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Una cápsula con forma de disco busca traer experimentos espaciales de vuelta a la Tierra

En pocas palabras

SpaceX lanzó por segunda vez Starfall, una cápsula diseñada para llevar experimentos al espacio y traerlos de regreso. Viajó junto a otras 31 cargas en un cohete Falcon 9 y se separó de él al final de la secuencia. La empresa todavía no ha publicado suficiente información para saber qué llevaba esta vez ni cómo será su regreso.

Un segundo vuelo después de la primera prueba

El 20 de octubre de 2026, la cápsula Starfall despegó a bordo de un cohete Falcon 9 como parte de la misión compartida Bandwagon-5. El lanzamiento supuso un nuevo paso en las pruebas de un vehículo de retorno espacial del que SpaceX todavía ha dado a conocer pocos detalles. Starfall no era la única carga de la misión: fue la última en separarse del cohete, después de que las demás hubieran iniciado su viaje hacia la órbita.

Este vuelo es especialmente relevante porque es la segunda vez que Starfall participa en un lanzamiento espacial. Su primera aparición tuvo lugar el 23 de junio, en un vuelo de prueba dedicado a la cápsula que despegó desde Florida a bordo de un Falcon 9. El objetivo principal era demostrar que el vehículo podía volar de manera controlada y afrontar después el exigente regreso a través de la atmósfera terrestre. Su participación en Bandwagon-5 representa otro avance en el desarrollo, aunque la información publicada no detalla el plan completo del vuelo ni el resultado de su regreso tras separarse del cohete.

SpaceX presenta Starfall como un vehículo destinado a facilitar el acceso frecuente y menos costoso a la microgravedad: un entorno en el que la gravedad influye mucho menos en los materiales y procesos que se prueban que en la superficie terrestre. Ese entorno podría permitir realizar experimentos científicos o fabricar productos en órbita y, más tarde, traer a la Tierra lo que se haya producido o probado. Sin embargo, que ese sea el objetivo no significa que todas las aplicaciones de la cápsula ya estén disponibles. Los vuelos de prueba sirven para evaluar el vehículo antes de ampliar su uso.

Un disco ancho diseñado para transportar carga

SpaceX ha dado a conocer pocos detalles de Starfall. Por eso, un documento de evaluación ambiental publicado en mayo por la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos es una de las principales fuentes públicas sobre sus dimensiones y capacidades. Según ese documento, el vehículo tiene forma de disco, mide aproximadamente 0,75 metros de alto y cerca de 3,1 metros de ancho. Su masa total es de unos 2100 kilogramos, equivalentes a alrededor de 4600 libras.

El documento indica que la cápsula puede traer de vuelta una carga de hasta 1000 kilogramos, o unas 2200 libras. Esa capacidad hace que Starfall pueda ser algo más que un pequeño compartimento para un único experimento: en teoría, podría transportar distintos materiales o equipos, siempre dentro del límite de carga permitido. Pero esa cifra señala la capacidad máxima indicada, no el peso ni el tipo de carga que llevaba en este vuelo. La información disponible no incluye una lista detallada de lo que transportaba la cápsula.

La forma de disco le da a Starfall un aspecto distinto del de muchas cápsulas de retorno conocidas. Aun así, los datos publicados no bastan para determinar cómo está distribuido su interior ni qué sistemas de protección térmica utiliza. Lo que sí se sabe es que una misión exitosa exige completar varias etapas: llegar a la órbita, operar allí de acuerdo con el plan y soportar el rápido paso por la atmósfera durante el regreso, protegiendo al mismo tiempo la carga de condiciones extremas. La información disponible no describe en detalle los sistemas de Starfall ni la manera en que se organiza la carga en su interior.

¿Qué ocurrió durante la misión Bandwagon-5?

El Falcon 9 despegó de la Estación de la Fuerza Espacial de Cabo Cañaveral, en Florida, a las 7:04 de la mañana, hora del este de Estados Unidos, del 20 de octubre de 2026. Eran las 11:04, hora de Greenwich. Starfall fue una de las 32 cargas que viajaron en la misión. El lanzamiento formó parte del programa Bandwagon, que permite enviar varias cargas a la órbita en un mismo vuelo, en lugar de dedicar un cohete independiente a cada dispositivo o satélite.

El despliegue de las cargas comenzó unos 57 minutos después del despegue y las separaciones continuaron durante cerca de dos horas. Starfall no fue la primera en abandonar el cohete: quedó al final de la secuencia y se separó de la etapa superior 2 horas y 48 minutos después del lanzamiento. Que fuera la última en separarse indica el momento en que dejó el cohete, pero no permite conocer por sí solo cuál fue su trayectoria posterior ni cuándo regresará a la Tierra.

La primera etapa del Falcon 9 volvió a la Tierra unos nueve minutos después del despegue y aterrizó en una barcaza no tripulada llamada A Shortfall of Gravitas, en el océano Atlántico. Según SpaceX, ese propulsor realizó su decimonoveno vuelo. Este dato muestra cómo se combinan distintos elementos de la misión: el cohete reutiliza su primera etapa y lleva varias cargas al espacio, entre ellas un vehículo cuya función está relacionada con el regreso a la Tierra.

¿Por qué importa traer experimentos desde la órbita?

La utilidad de la microgravedad va más allá de ver objetos flotando. Las condiciones distintas a las de un laboratorio terrestre pueden ayudar a los investigadores a estudiar cómo se comportan ciertos materiales o procesos de fabricación en circunstancias que no se reproducen de la misma manera en la superficie de nuestro planeta. Si es posible llevar un experimento a la órbita y recuperar después sus resultados, se pueden analizar una vez completado el vuelo y compararlos con los de pruebas realizadas en la Tierra. Según el propósito que ha anunciado SpaceX, Starfall busca ofrecer un medio para facilitar este tipo de actividad científica e industrial.

El regreso es tan importante como llegar a la órbita. Enviar una muestra o un producto al espacio no basta si después no es posible recuperarlo en condiciones adecuadas para examinarlo o utilizarlo. Por eso, un vehículo recuperable debe hacer frente a grandes cambios de temperatura y velocidad al entrar en la atmósfera, además de llevar la carga de manera segura hasta la superficie terrestre. El primer vuelo, en junio, puso a prueba la capacidad de controlar el vuelo y soportar el descenso. La segunda misión ofrece otra oportunidad para que Starfall opere como parte de un lanzamiento comercial que transporta múltiples cargas.

De todos modos, conviene distinguir entre los objetivos futuros y los resultados que ya se han demostrado. Los datos disponibles describen la función prevista, las dimensiones, la masa y la carga máxima, y confirman el lanzamiento y la separación del vehículo en la nueva misión. Pero no ofrecen detalles suficientes sobre lo que llevaba ni sobre su estado después de regresar. Por eso, su segunda participación en un lanzamiento no demuestra por sí sola que ya esté listo un servicio regular de retorno ni que se hayan alcanzado todos los objetivos de Starfall.

Un paso dentro de una infraestructura de lanzamiento más amplia

Bandwagon-5 muestra cómo un solo vuelo puede reunir cargas diferentes y enviarlas al espacio, mientras ofrece a un vehículo como Starfall la oportunidad de probarse dentro de una secuencia de lanzamiento real, no solo en una demostración aislada. En esta misión, el Falcon 9 transportó 32 cargas, que se desplegaron por etapas una vez alcanzada la órbita. Para Starfall, participar en ese contexto permite poner a prueba el lanzamiento y la separación. Sin embargo, no revela todo lo necesario para completar su misión, pues la parte más delicada de su funcionamiento depende del regreso y de la protección de lo que transporta.

Al mismo tiempo, la escasez de información pública muestra que la evaluación de Starfall todavía se basa en información limitada: una primera prueba el 23 de junio, una segunda participación el 20 de octubre, especificaciones técnicas incluidas en una evaluación ambiental y una breve descripción de los objetivos de la empresa. Las preguntas importantes que siguen pendientes son si la cápsula regresará efectivamente con cargas, cómo dará a conocer los resultados y si realizará vuelos repetidos que demuestren su fiabilidad. La información disponible no responde de forma concluyente a esos interrogantes, pero sí permite entender qué función busca cumplir el vehículo.

Qué sabemos y qué sigue siendo un misterio

Hasta ahora se sabe que Starfall es un vehículo de retorno con forma de disco desarrollado por SpaceX. Su diseño busca facilitar el traslado de experimentos y actividades de fabricación a un entorno de microgravedad y, después, traer carga a la Tierra. Sus dimensiones declaradas son de unos 0,75 metros de alto y 3,1 metros de ancho; su masa ronda los 2100 kilogramos y puede traer de vuelta hasta 1000 kilogramos de carga. También se sabe que realizó su primer vuelo el 23 de junio y que participó por segunda vez en un lanzamiento el 20 de octubre de 2026.

En cambio, la información publicada todavía no aclara qué carga acompañó a Starfall en su segundo vuelo, cuándo regresará ni si llegará a la Tierra en condiciones que permitan recuperar su contenido. Tampoco hay suficientes detalles sobre los sistemas del vehículo, cuántos vuelos planea realizar la empresa o qué indicadores utilizará para demostrar que puede operar de manera habitual. Estas lagunas no restan importancia a la prueba, pero sí limitan lo que se puede concluir a partir de la noticia del lanzamiento por sí sola.

Conclusión

SpaceX lanzó Starfall por segunda vez en la misión Bandwagon-5, después de su primera prueba, realizada el 23 de junio. El vehículo despegó desde Cabo Cañaveral junto a otras 31 cargas a las 7:04 de la mañana, hora del este de Estados Unidos, el 20 de octubre de 2026, y se separó del cohete 2 horas y 48 minutos después. De acuerdo con las especificaciones publicadas, mide cerca de 3,1 metros de ancho y 0,75 metros de alto, pesa unos 2100 kilogramos y puede traer hasta 1000 kilogramos de carga a la Tierra. Starfall representa un intento de facilitar la investigación y la fabricación en órbita, pero demostrar que puede cumplir esa función de forma repetida dependerá de sus próximos vuelos, sobre todo de los resultados del regreso y de la recuperación de la carga. La información disponible sobre esta misión aún no permite saber cómo se resolverán esas cuestiones.